JOSIE BRIDGE

“Mi manera de dar afecto es a través de la cocina.”

Josie Bridge nos recibe en su casa, amplia y luminosa. Con mate de por medio, empezamos a hablar de ella y de EAT, el catering que fundó hace más de 23 años con Tommy Pelberger, su socio, fundamental e irremplazable.

Queremos saber más de Josie, de su personalidad y su forma de ser, y de cómo puso esto al servicio de su trabajo. Es ejemplo de mujer emprendedora, co-creadora del mejor catering del país y generosa con su tiempo: nos dedica más de 2 horas de una mañana de lunes sin mirar el celular ni una sola vez. Josie elige cuidadosamente cada una de las palabras que usa, y hace pausas antes de contestar si lo considera necesario. Mira siempre a los ojos, como sonriendo.

Josie se crió entre cacerolas y sartenes. La parte materna de su familia es de Tierra del Fuego y ella pasó todos los veranos de su vida ahí, en el campo. Y cuenta como, estando lejos de la civilización, las casas allá se vuelven como mini factorías, donde se produce todo lo que se come.

“En las casas fueguinas uno se reúne mucho en torno a la cocina, porque es lugar de reunión. Mientras se cocina están todos ahí participando. Desde chicos se nos repartían tareas, era muy participativa la cocina, siempre lo tuve como algo muy natural.”

Cuando Josie terminó el colegio, no tenía bien en claro hacia dónde apuntar, y como no existían las escuelas de gastronomía, la cocina no era un opción. Decidió estudiar algo relacionado y que tuviera salida laboral: estudió Turismo en la Universidad del Salvador.

Nos cuenta como desde ese momento empezó a trabajar, inquieta, buscavida, hacedora. Sus primeras experiencias cocinando para otros fueron las comidas que hacía para el directorio del banco donde trabajaba su madre. También sumaba changas, como ser cortar quesos en un stand de Santa Rosa en la Rural. Tuvo el privilegio de realizar una pasantía en Patagonia, el restaurant de Francis Mallmann, y aprender bajo el comando de Pablo Massey, y posteriormente de Germán Martitegui.

Su padre murió cuando ella tenía 6 años, por lo que fue su madre su ejemplo y modelo cercano: “Mamá siempre laburó y creo que fue mi inspiración. Muy polenta.” El trabajo, la pasión y la disciplina son valores que se transmiten, se inculcan. Josie reconoce esto pero también da cuenta de algo extra que está en la genética, y hace referencia a su descendencia inglesa y croata.

Comenzaron a surgirle eventos más grandes, como casamientos, y ella sin tener una estructura ni equipo, cocinaba durante días y noches enteras para satisfacer la demanda. Necesitaba un socio. Tommy, por su lado, estaba recién llegado de Francia donde se formó, y había instalado una cocina en una zona residencial de San Isidro. Josie supo de él, fue a la casa, le tocó el timbre y le dijo: “Tengo un casamiento y no lo puedo hacer sola. Vos tenes la cocina. ¿Querés que lo hagamos juntos?” Esto fue en 1994. Durante 6 meses hicieron juntos todos los eventos que surgían, y a fin de ese año firmaron su sociedad en un cuaderno cuadriculado Rec Roll amarillo.

“Es clave confiar en ese primer impacto, es ese primer ‘es por acá’. Hay que saber escuchar eso”

A partir de ahí no pararon de trabajar y crecer, de revolucionar el concepto de catering y de innovar. Cuando no dieron abasto, compraron una planta sobre Av. Belgrano que se convirtió en la cocina, laboratorio y fábrica de la magia EAT.

“La primera etapa fue de romper con todo lo existente, más que nada desde lo visual. Lo que había era todo muy tradicional: la mesa, el mantel, la platina de acero inoxidable, la papa noissette, el bocadito de pan Fargo. Todo muy clásico.”

Innovaron en la forma en que presentaban la comida, en el diseño de las mesas, en las bandejas que usaban como también en el concepto: llevar la comida de un restaurant a un evento. Pero no lo hicieron con el objetivo de hacer algo ‘novedoso’ o llamar la atención, lo hicieron fieles a su estilo, a su forma, y eso generó el impacto. Tuvieron la claridad y actitud para materializar su identidad sin interferencias.

El gran desafío, fue hacer operativo ese modelo de manera eficiente  y escalable. Hoy, después de dos décadas de trabajo intenso, han logrado desarrollar y dominar una logística monstruosa que les permite dar de comer a 50, 500 o 5000 personas de manera consistente y deliciosa. En su sociedad, Josie y Tommy tienen muy claras las fortalezas del otro y trabajan en perfecto complemento. Eso los convierte en un dúo imbatible.

“Lo lindo que tiene nuestro trabajo, es que no hay un evento igual al otro, y tenemos la suerte de que con ciertos clientes podemos delirar y ser creativos, y eso nos da mucho oxígeno.”

Josie nos cuenta que hace unos años detectaron un déficit en el servicio de EAT, fue ahí donde tomaron cartas en el asunto: contrataron a Simón, un experto francés en Ceremonial y Protocolo para que entrenara y capacitara a todos los mozos en jornadas exhaustivas. Realizar esto fue una inversión enorme, pero la asumieron con gusto, porque como dice Josie “Valío la recontra pena”. También es determinante cuando describe los años de sacrificio y la cantidad de horas dedicadas a EAT: fueron trabajo, trabajo y más trabajo. Nada de descubrir fórmulas mágicas y echarse a dormir. Su mentalidad y su compromiso con la mejora constante, los hace distintos.

Josie trabaja desde un lugar donde se identifica, desde donde puede sentirse orgullosa y disfrutarlo. Agradece tener acceso a un universo de personas a las que ella puede mimar:

“Pequeños detalles que generan grandes efectos en la gente, esa es mi especialidad. Siempre con muy bajo perfil, y desde la trastienda.”

Es intuitiva y tiene ojo clínico. Es sumamente observadora y perfeccionista, y combina la dosis perfecta de calidez y exigencia, de sensibilidad y razón. Se deja conmover por las cosas, de ahí se inspira y absorbe, pero no pierde su forma ni porte.

¿Cuál dirías que es tu fuerte? Tengo una beta muy comercial, desde siempre, y en eso me complemento muy bien con Tommy.

El mayor desafío fue transformarme de cocinera a empresaria. Ese es el filtro, ahí es donde la mayoría fracasa. Ese es el gran desafío de cualquier artista; transformar un talento en un negocio. Y eso básicamente depende de una suma de cosas: criterio, y una especie de inteligencia emocional que te lleva a rodearte de la gente correcta, para armar el equipo adecuado que te ayude en esa transformación. Porque uno solo no tiene las herramientas.”

¿Quién fue la primer persona que creyó en vos? Tommy, mi socio. Y hubo un grupito de gente… que loco que los mencione ahora… Josefina Negri y Marina Berasain, que siendo una pioja me empezaron a dar los eventos corporativos que ellas hacían, vieron el potencial en mí. Y Javier Lúquez, nosotros no existíamos eh, y él, si no hacia los eventos con nosotros, no los hacía.

¿3 características que hablen de vos? Emocional, detallista, apasionada.

¿El mejor regalo que te hayan hecho? Uhhhh….muchos (se detiene a pensar y pausadamente enumera) Todos tienen que ver con la gastronomía. Tengo una olla de hierro fundido donde mi abuela cocinaba todo, que me regalo mi mamá; mi juego de copas Riddle grabado con mi nombre; un juego de cuchillos de mi bisabuela.

¿A quién le cocinarías y qué?  A mi psicóloga, un risotto de hongos.

¿Con quién te sentarías a tomar un vino? Con Freud  y con Jesús. Y con mi padre… esa sería una charla larga.

¿Qué superpoder te gustaría tener? Tener la posibilidad de volver a vivir algunas cosas, volver atrás.

¿Qué es el éxito para vos? Para mí sos exitoso si te va bien con lo que te gusta. Es clave hacer lo que te gusta, pasa por ahí. Lograr hacer algo bien hecho, que te guste y sea reconocido.

¿Un gran maestro y qué te enseñó? Germán (Martitegui). Fue mi inspiración. Me enseñó disciplina. Siempre me identifiqué mucho con su forma de ser.

¿Cómo te mimás a vos misma? Pasando tiempo con mi hijo, con mis amigos, y viajando.

¿Un destino por conocer? Hay muchos lugares a los que me gustaría ir, pero tengo una idea con Mongolia no me preguntes por qué.. esas estepas… con los caballos… me atrae.

¿Hora de levantada usual? 6.45.

¿Un libro? El principito.

¿Qué le dirías a Josie de 20 años? Menos sacrificio… que trate de tomarse las cosas más livianas. Y que no posponga la maternidad. Me di cuenta que por un tema de ‘cumplir’ lo fui posponiendo, sin darme cuenta lo que significaba. Y cuando quise buscar, de arriba me dijeron ‘No’. Me hubiese dicho a mí misma que se podía.

Después de muchos años de búsqueda y tratamientos, después de haberlo soltado como posibilidad, Josie quedó embarazada de forma natural. Increíble misterio, que atravesó su vida transformándola por completo. Habla de su hijo Giorgio y sus ojos celestes se encandecen de amor y orgullo.

¿Qué te inspira? Me inspira todo. Por donde voy, me voy inspirando. Los viajes son muy inspiradores, soy muy receptiva. Todo el tiempo estoy mirando y viendo a donde puedo trasladar esa inspiración. Cuando viajo soy colgada, bajo las revoluciones, soy mi antítesis.

“Me apasiona el cerebro humano, como funciona la mente. El desafío de lo que hago tiene que ver con que la comida mantenga entretenido al cerebro. Si el cerebro se aburre no registra, no hay conexión. La emoción consolida la memoria. El quid es emocionar a la gente.”

¿Qué buscas transmitir con lo que haces? Después de mucho análisis entendí que la comida es afecto, y que mi manera de dar afecto es a través de la cocina. Yo me digo a través de la comida, a través de todo el acto de cocinar y de dar de comer. Uno tiene muchas maneras de dar afecto, esta es mi manera.

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